Doble festejo por el bicentenario

25 05 2010
A 17 días del comienzo del Mundial de fútbol, la selección nacional jugó un amistoso de despedida contra Canadá en el Monumental, al que se le sumó un show por el bicentenario que duró dos horas y media.
A un día del bicentenario, se respiraba un ambiente festivo en las afueras del estadio más grande de la Argentina, donde los colores celeste y blanco superaban a los pocos rojos que alentaban a Canadá, país no clasificado para la Copa del mundo y rival a vencer en este último y único amistoso preparatorio para los 23 jugadores citados. 
Los gorros albicelestes cubrían las cabezas de la mayoría, y los papelitos en el piso delataban una jornada llena de festejos. “Para mí, hoy moja ‘Carlitos’ por dos, y ganamos tranquilos”, pronosticó Felipe Aguilar, pariente lejano del ex-presidente de River Plate y dueño de unos asientos de un palco del colosal estadio del club de Nuñez, mientras hacía la fila para entrar y justificaba sus palabras con un leve movimiento de la cabeza.
Despedida de la Selección

Despedida de la Selección

Ya dentro del estadio, a pocos minutos que el árbitro peruano diese el pitido inicial, se abrió paso hacia el centro de la cancha el cantante de Los Piojos, Andrés Ciro Martínez, entonando a capella el Himno Nacional. La presentación del reconocido músico, confeso fanático de Diego Maradona, despertó a gran parte del estadio que se sumó orgulloso, a cantar el himno. Iniciado el partido, Santiago Vizzolini, un joven de 20 años estudiante de ingeniería industrial en la UBA, opinó, “No me gusta como juega ‘Maxi’ Rodriguez, pero la verdad que tiene mucho gol”. A lo que agregó minutos después, sorprendido por los dos goles de Rodriguez con 16 minutos de diferencia,”¡No lo puedo creer!, te lo dije”.

 Durante el entretiempo, que duró 15 minutos, la música prototípica del Mundial hizo bailar al estadio entero. Los 65.000 espectadores (el estadio estaba lleno) estallaron de alegría en cada gol argentino hasta el final del partido de resultado 5-0 a favor del conjunto dirigido por Maradona.

“¡Mirale la barba! Se quiere parecer a Pavarotti ahora”, aseguró María Lujan Silvestre, una abuela joven que estaba con dos de sus nietos (ambos con la camiseta número 10 del seleccionado) viendo el partido, refiriéndose al nuevo look del entrenador de la selección argentina de fútbol. “Que lástima que no jugó Messi, es al que más quería ver. Pero bueno, sin “La pulga” clavámos cinco, asi que espero que les sirva de ‘empujón’ y estén entonados para empezar con el pie derecho”.
A las 18.20 finalizó el partido y el equipo, con Maradona a la cabeza, se despidió de su público entre aplausos y un griterío intenso. Con la cancha libre de jugadores, Fito Paez entró en escena acompañado sólo con un piano para alentar y despedir al equipo y cuerpo técnico (en total son 64 personas) antes de su partida a Sudáfrica el 28 de marzo. El estadio, ya con menos gente, siguió al ritmo de “Y dale alegría a mi corazón” al rosarino, que se mostró emocionado. Luego de su actuación, hubo un espectáculo de fuegos artificiales que sorprendió e iluminó a todo el estadio. De esta manera, la Argentina comenzó la última etapa de su preparación para traer por tercera vez al país la copa del mundo.

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