Deficiencia en la calidad educativa argentina

19 09 2011

La realidad educativa argentina debería ser un tema en constante discusión y debate en la mesa de todos los argentinos.

Una Red de organizaciones civiles por la educación acaba de constituirse en Brasil, integrando distintas asociaciones no-gubernamentales de trece países de Latinoamérica. En declaración conjunta, las ONG declararon que 23 millones de jóvenes y niños entre los 4 y 17 años de edad no asisten a la escuela en el continente. Pero ¿cuál es la realidad educativa de nuestro país?

La asociación civil Proyecto Educar 2050 es la representante argentina de la Red. El III Foro de Calidad Educativa organizado por la asociación, cumplió con creces el objetivo de concientizar a la sociedad sobre el tema. Sin embargo, todavía falta que más gente tome conciencia y conozca la gravedad latente de la situación.

“Para mí el momento de Argentina, es un momento de acciones realizadas en pos de la educación, pero sin el foco de mejorar la calidad educativa. Los indicadores de calidad todavía nos siguen mostrando que, en el país, es muy grave”, argumentó Matías Peire, tesorero de Educar 2050.

Cada tres años se realizan las pruebas internacionales de calidad educativa llamadas “PISA“, de las que participan 65 países, en las que Argentina forma parte. PISA evalúa la calidad educativa en jóvenes de 15 años, en las áreas de ciencias, matemáticas y lectura. En los últimos resultados de las pruebas llevadas a cabo en el 2009, de los 65 países que participaron, los argentinos quedaron ubicados en la posición número 58. Gracias a los exámenes internacionales, quedó sentenciado que el 52% de los jóvenes argentinos, no comprende lo que lee. La Argentina es el país que más descendió en los resultados de comprensión lectora desde el año 2000.

Lo que es más, en los argentinos se encuentra una falta de gobernabilidad muy grande para tomar una prueba. “En el país fue donde más trasgresiones no fraudulentas se encontraron durante las pruebas. Si los jóvenes no podían salir durante el transcurso del examen, en argentina, entraban y salían a gusto”, comentó Gustavo Iaies, presidente del CEPP (Centro de Estudios en Políticas Públicas) refiriéndose a unas pruebas realizadas en el laboratorio de la UNESCO. A lo que agregó: “No hay una visión de largo plazo que pueda ser respetada, ya que los nuevos gobiernos descartan cualquier iniciativa previa y vuelven a empezar sin mostrar consensos mínimos en una política de Estado”.

Los resultados y estadísticas de las distintas evaluaciones internacionales reflejan el déficit en calidad educativa actual. ““Calidad educativa” no es fácil de definir, no hay una definición concreta. Creo que por un lado es lograr que todos los chicos estén dentro del sistema educativo, que es un derecho que tienen, pero por el otro, es aprehender”, define Paula Tessore, coordinadora general de Educar 2050.

Genaro Rosina, coordinador del grupo “Voy con Vos”, conoce la realidad chaqueña y su cruda verdad. “Los accesos a la educación son un primer paso, antes de preocuparse por la calidad de esa educación. Un paso de vital importancia, y de primer orden”, afirmó Genaro. “Adhiero a los que dicen que la calidad es el foco a apuntar, pero lo que nos demuestran las escuelas de Chaco es que todavía falta un poco más de ayuda en infraestructura. Nuestro grano de arena va por ese lado”, sentenció al final, haciendo referencia al trabajo de “Voy con Vos.

En conclusión, la realidad de la educación de los argentinos nos demuestra un franco deterioro en importantes rasgos, como el de la calidad. Las pruebas internacionales reflejan esa realidad y un inminente cambio debe suceder, un cambio en la sociedad civil que ayude al Estado a cumplir el derecho educacional de todo joven. Al fin y al cabo se debe exigir eso: el cumplimiento de la ley.

Informe:  
Para descargarlo: INFORME AUDIO .wav

Defensor del futuro

Matias Peire es miembro de la comisión directiva de la asociación civil Proyecto Educar 2050, organización dedicada a la mejora de la calidad educativa argentina con meta de ubicar al país en el 2050 entre los 5 primeros países en evaluaciones de calidad educativa. Desde 2002 es socio y director de 3Way Solutions S.A., empresa dedicada al desarrollo de software para aplicaciones de video digital para las industrias de la TV y el control de operaciones.  Es Cofundador de Tecnólogus S.A. desde el año 2010, empresa dedicada al desarrollo de una plataforma inteligente de búsqueda dentro de la base de datos de patentes, considerada la base de conocimiento más importante a nivel mundial. Aunque su trabajo no tiene que ver con la realidad educativa, considera que la educación es sinónimo de futuro y defiende apasionadamente su creencia. Hace dos años que decidió unirse a Educar 2050 para empezar a formar parte del cambio que quiere realizar en la sociedad civil.





Defendiendo la calidad educativa

8 09 2011

La argentina está en crisis hace mucho tiempo. ¿Cuál es la base, el primer paso, para que el país encuentre el rumbo? La educación es esa base. A mejor educación, mejor futuro. En el siguiente trabajo se analizará la calidad educativa de los jóvenes argentinos.

La calidad educativa es la faceta más importante de la educación. No importa que los chicos asistan a las clases y listo. Lo beneficioso es que asistan, aprendan, y entiendan lo que están aprendiendo. Los últimos resultados de las pruebas internacionales PISA (Programme for International Student Assessment) dieron a la argentina en las últimas posiciones en cuanto a resultados educativos. El dato más interesante: más del 50% de los jóvenes argentinos, no comprende lo que lee.

Cobertura:

El 30 de agosto, dos semanas atrás, se realizó el III Foro por la calidad educativa, organizado por la asociación civil Proyecto Educar 2050. Se puede investigar el tema y la realidad educativa argentina con contactos de la asociación civil (Matias Peire -tesorero- y Paula Tessore -coordinadora general-) y oradores que estuvieron presentes en el foro, como, por ejemplo, Marcelo Cabrol (Jefe de la División de Educación del Banco Interamericano de Desarrolo -BID-) y Gustao Iaies (CEPP).

Multimedia: Fotos del foro del 30 de agosto, estadísticas de PISA. Video de entrevistados exponiendo. Presentaciones oradores.





Entre la calle y las botellas del abuelo

5 09 2011


Enrique, “el abuelo” del parque Lezama, superó los 62 años de vida y pasó más tiempo del que quiere recordar, viviendo en las calles.

Todo el invierno anda con la gorra puesta bajo la capucha del buzo. La barba canosa y desprolija lleva ocultando su mentón toda una vida. Su pasado es un misterio, un recuerdo que no le gusta alcanzar. Su familia solo vive en su memoria, por ende, es ajena a su realidad. Vive en la calle y asegura que sufre. Sin embargo, unas escasas relaciones afectivas lo mantienen de pie. Tenía cuatro amigos con los que conformaba una especie de “comunidad”.  Dos de ellos, Jorge y Walter, se murieron.

“Me quedan dos. “El viejo” Alvarez, que lo adopté como mi papá. Lo ayudo, lo cambio”, asegura “el abuelo” haciendo referencia a uno de sus dos amigos, compañeros de la calle. “La vida en la calle es dura”, remata, tratando de retratar con sus palabras lo evidente.

Todos los días se levanta al son del clima, y de la voluntad del sol. En verano más temprano, y en invierno más tarde. La lluvia le complica el día. A peor tiempo, menos trabajo y peor condición de vida. Trabaja de “cuidacoches” todos los días cerca de “su casa”, el parque Lezama. Confiesa estar viejo para grandes recorridos y se apega a la “comodidad” de lo cercano. En la esquina que forma la calle Balcarce y la avenida Brasil espera a los autos que suben por la av. Juan de Garay  y quieren ahorrar algo de plata en estacionamiento.

“Muchos jóvenes de la Austral vienen a que le cuidemos los coches. A mi me viene bien, y a ellos también”, confiesa Enrique defendiendo su estilo de vida. “Muchos son solidarios. Pero yo necesito que sean más”, agrega, haciendo énfasis en la necesidad de actos solidarios. Al fin y al cabo, las mochilas, vestimentas y mantas que recibió de regalo, si no se las roban, son de vital utilidad para su día a día.

“La manta que tenía se la llevaron”, evoca “el abuelo”  con total simpleza. Sus palabras denotan una pizca de miedo e inseguridad por revelar el nombre de quien fue.

Cuando habla de su nieta, sus ojos  esquivan todo tipo de contacto visual y su cabeza se inclina hacia el suelo. Se muestra con mucho deseo por reencontrarse con ella, más aún que con volver a ver a su hija. Sin embargo, su situación actual lo desanima y entra en un estado de total impotencia e inactividad.

“Por que estoy sucio. Por vergüenza. Yo siento vergüenza”, responde Enrique al repasar porqué no visita a su nieta, que tanto anhelo le produce. “¿Yo voy a agarrar la mano de mi nieta, así?”, pregunta retóricamente, señalando sus manos negras de tanto trabajo y vida en la calle. “No, mi amigo. No”, se responde, por fin, y provoca un vacío en el alma.

Por último, Enrique se emociona al recordar su familia y se recompone, fastidiosamente, tiempo después. Al final, sentencia, “En la noche fría, el alcohol, a mi, me mantiene”. Tras una pausa, agrega, “Hasta que diga chau”. Apunta al cielo, con el índice de la mano derecha, y tras otra pausa, repite, “Hasta que diga chau”.

Cómo lo ví

Al abuelo lo percibí raro. Siempre lo encuentro en la misma calle, pero cuando nos ve (a mi con mi amigo, Santiago Bibiloni), trata de mostrarse más alegre. La entrevista lo inquietó y, más aún, la cámara. Sus nervios lo dominan al tocar temas incómodos, y su velocidad al hablar se frena incluso más de lo normal. Hablar de su vida le hace mal, y si lo hace, necesita de un confidente o amigo cerca. Siempre que toca el tema de su familia se pone triste. Me pareció también que está en la espera de un milagro que lo saque de la calle y lo reencuentre con su hija y nieta, pero que no sucederá si él no se esmera.